Consejos para combatir el sedentarismo en los niños

Cada vez es mayor la preocupación por los altos índices de obesidad y sedentarismo infantil que se están dando en nuestro país. Y es que estos índices han aumentado sensiblemente en los últimos años y ya los casos de obesidad y sobrepeso constituyen un alto porcentaje del total de los niños.

Dicha preocupación está, además, motivada por el hecho de que cada vez se conocen mejor y son más los estudios que ponen de relieve las negativas consecuencias que la obesidad infantil tiene, no sólo sobre la salud del niño, sino también en la del futuro adulto. El cambio en los hábitos alimenticios de los menores -con un abandono de comidas tradicionales en favor de alimentos industriales con un alto contenido en azúcares y grasas- y el importante descenso de la ACTIVIDAD física (y un aumento por tanto del sedentarismo) que realizan los niños actuales respecto a los de hace algunos años, son los principales responsables del aumento de la obesidad infantil.

Con este panorama, desde el Congreso Extraordinario de la Asociación Española de Pediatría que ha tenido lugar en Madrid, se ha resaltado el importante papel que tanto el pediatra como el profesional de la actividad física, deben tener en la inculcación de unos buenos hábitos desde la más temprana edad, y siempre adaptando el ejercicio a la edad y condiciones del niño y buscando diferentes objetivos según la etapa del crecimiento en que éste se encuentre. Así, por ejemplo, entre los 2 y los 5 años, la meta sería el estímulo de la percepción sensorial y la mejora de la coordinación motriz; de 6 a 12 años se debería buscar el dominio del equilibrio y la adquisición de movimientos automáticos, etc.

Así, con el objetivo de incorporar la práctica del ejercicio físico a la vida cotidiana y de luchar contra el sedentarismo, un grupo de expertos, tanto de la Asociación Española de Pediatría (AEP) como del Consejo General de Licenciados en Educación Física y Ciencias de la ACTIVIDAD Física y del Deporte (Consejo Gral. de COLEF Y CAFD) han redactado una serie de recomendaciones generales que se resumen en estos seis puntos:

  1. Es conveniente la práctica de una actividad física moderada o vigorosa durante un tiempo de al menos una hora diaria, aunque este período puede dividirse en dos o más sesiones.
  2. Hay que evitar el sedentarismo en la vida cotidiana, realizando tareas tales como subir por las escaleras, desplazarse caminando, etc. Además, en los centros educativos se deben potenciar las actividades durante el recreo y las extraescolares.
  3. Conviene también que esta actividad física se realice en grupo y que sean divertidas y motivo de juego. Y siempre que se pueda, deben tener lugar al aire libre.
  4. El entorno en el que el ejercicio se desarrolle debe ser adecuado y estar exento de peligros.
  5. El ejercicio no sólo se recomienda a niños sanos; una actividad física adaptada a la situación o a la enfermedad que se pudiera padecer, mejorará el estado físico general y hará que sea más favorable la evolución de dicha enfermedad. Su pediatra será el profesional que mejor le podrá aconsejar sobre cuáles serían los ejercicios físicos que el niño debería realizar según sus condiciones de salud.
  6. Vigilar la hidratación del niño y asegurarse de que éste recibe un aporte de líquidos suficiente, ya sea antes, durante y después de la actividad.
Read 2037 times Last modified on Lunes, 15 Septiembre 2014 16:38

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